No irse de vacaciones no debería implicar saltárselas

La pandemia de Covid-19 ha trastocado los planes de vacaciones de muchos de nosotros. Según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 66 % de los españoles no se ha ido, ni se irá, de vacaciones este año. Los motivos los conocemos todos: el temor al contagio y razones económicas. Ahora bien, no irse de vacaciones no debería implicar renunciar a ellas, porque saltarnos este tiempo de descanso y desconexión tiene importantes repercusiones para nuestra salud y para nuestra productividad.

Las vacaciones son una necesidad

¿Por qué necesitamos desconectar?

Tal como explica el autor del libro Trabaje para vivir, Joe Robinson, las vacaciones no solamente son imprescindibles para reponer la energía que gastamos: psicológicamente son indispensables porque nuestras neuronas necesitan novedades y desafíos, hacer cosas distintas a las habituales. Así es como descansa nuestro cerebro.

Los estudios son claros respecto a la relación entre la salud y las vacaciones: cuando trabajamos durante largos periodos seguidos, el rendimiento laboral cae en picado y las probabilidades de sufrir una enfermedad cardíaca y depresión se incrementan. Por el contrario, cuando nos tomamos periodos de descanso, nuestra productividad y creatividad aumentan, se reduce el estrés y mejora nuestra salud mental en general.

Las vacaciones nos permiten volver al trabajo renovados, con capacidad de encontrar enfoques nuevos, y el descanso nos ayuda a sentirnos más satisfechos con la actividad que llevamos a cabo. En un artículo publicado esta semana en Harvard Business Review sobre este tema, se menciona una investigación sobre atletas de élite que muestra que el descanso es lo que les permite rendir al máximo. El resultado de la investigación también es válido para todas las demás personas. El descanso nos repara fisiológica y psicológicamente.

De modo que, si piensas que por la situación actual quizá te conviene seguir trabajando este verano o que, como no puedes ir a ningún sitio, mejor aprovechas el tiempo, deberías reconsiderarlo y organizarte unas vacaciones igualmente, aunque te quedes en casa.

Cómo disfrutar de los beneficios de unas vacaciones en tu ciudad

Cómo disfrutar de los beneficios de unas vacaciones en tu ciudad

Puedes beneficiarte igualmente de todo lo positivo que aportan las vacaciones si tienes en cuenta lo siguiente:

Nuestro cerebro disfruta planificando: hazte un plan, de la misma forma que lo harías si viajaras a 9.000 kilómetros. Nuestro cerebro disfruta anticipando las actividades que nos son placenteras. Ten presente que unas vacaciones mal planificadas provocan estrés y, por lo tanto, anulan los beneficios positivos de este tiempo libre.

Cambia de escenario: no necesitas irte a las Seychelles para proporcionarte un entorno diferente al de tu vida diaria. Las opciones son múltiples, solo tienes que ponerte un poco creativo. Puedes hacer excursiones a pueblos cercanos, disfrutar de una ruta por una parte de la ciudad que no conozcas; si vives en la costa, apuntarte a una salida de unas horas en barco, montarte un pícnic en la naturaleza, hacer enoturismo, ir a una sesión de cine de verano, etc.

Haz actividades completamente diferentes a las habituales: desde un curso de poesía a una salida en globo. La única condición es que las actividades te gusten.

Recuerda, la máxima es desconectar: más de un tercio de la población no consigue desconectar durante las vacaciones. Sin desconexión, no hay descanso. Ahora bien, es preferible tomarse vacaciones aunque de vez en cuando tengamos que contestar algún correo electrónico a no tomárselas.

Pasa tiempo al aire libre, en la naturaleza: los beneficios son físicos y mentales.

Duerme y equilibra tus ritmos circadianos: dormir las horas necesarias reduce los niveles de cortisol, entre los muchos efectos positivos que el sueño reparador tiene para la salud. Para conseguir dormir bien, acuéstate sin dispositivos electrónicos en la habitación, ya que afectan al ritmo circadiano (leer el artículo Cómo romper el círculo del insomnio).

Crea recuerdos positivos: varios estudios aseguran que recordar experiencias satisfactorias contribuye a evitar el estrés, la ansiedad y la depresión. Entre estos recuerdos positivos a crear hay que hacerle un hueco al ejercicio físico (la actividad nos ayuda a que estas experiencias sean positivas).

Encuentra el equilibrio entre la necesaria soledad y las relaciones sociales: encontrar tiempo para reconectar con uno mismo es fundamental, pero también necesitamos socializar, vivir experiencias con otras personas que emocionalmente sean enriquecedoras. Cada uno sabe cuál es su dosis adecuada de soledad y compañía.

Aprende a no hacer nada: la mayoría de las personas nos sentimos culpables cuando no llenamos el tiempo con alguna actividad. Sin embargo, cada tanto es muy saludable parar y no hacer nada. Sin remordimientos.